La resiliencia como herramienta de superación personal:Una reflexión desde nuestra experiencia

Introducción

Las experiencias vividas en los últimos 12 meses han afectado profundamente nuestro bienestar emocional y psicológico. Momentos que nos han confrontado con la impotencia, la soledad y la tristeza, haciéndonos dudar de nuestra capacidad para superar tales adversidades. Muchos autores denominan a esta capacidad de superación resiliencia.

La resiliencia, definida por la American Psychological Association (2020) como el proceso de adaptarse bien ante la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o fuentes significativas de estrés, se ha convertido en un concepto fundamental para entender cómo las personas no solo sobreviven a las dificultades, sino que también emergen fortalecidas de ellas. A través de este proceso, hemos comprendido que la resiliencia no es un rasgo innato con el que se nace, sino una capacidad que se desarrolla y fortalece mediante la práctica consciente, la reflexión y el apoyo adecuado.



Ante la adversidad, la resiliencia

La investigación actual sobre resiliencia ha evolucionado desde una perspectiva meramente individual hacia un enfoque más sistémico e integral. Según Ungar (2021), la resiliencia es “la capacidad de los individuos de navegar hacia los recursos que sostienen el bienestar y la capacidad de sus comunidades para proporcionar estos recursos de manera culturalmente significativa” (p. 2). Esta definición contemporánea reconoce que la resiliencia no ocurre en aislamiento, sino en el contexto de nuestras relaciones y de nuestros entornos sociales.

Experiencia personal – Autora 1

Durante mi proceso de pérdida de seres queridos en estos últimos 12 meses, descubrí que mi capacidad de recuperación no dependía únicamente de mis recursos internos—mi fortaleza mental o mi voluntad personal—sino también del apoyo incondicional de mi familia, de la comprensión de mis amigos, del sostén espiritual de mi comunidad religiosa y de la empatía y flexibilidad de mis compañeros en el ambiente laboral. Cada una de estas redes constituyó un pilar fundamental en mi proceso de sanación, lo que demuestra que la resiliencia es, en esencia, un fenómeno relacional y comunitario.

Experiencia personal – Autora 2

La resiliencia la experimenté a través de mi madre tras la pérdida de mi padre, con quien tenía un matrimonio de más de cincuenta años. Esta experiencia ha sido un ejemplo profundo de fortaleza y amor, aunque el vacío de su ausencia esté presente día a día. Ella ha encontrado en su comunidad un sostén invaluable para sobrellevar el duelo. Integrándose en actividades sociales, espirituales y de labor voluntaria, el calor humano que ha recibido le ha permitido reconstruir poco a poco su rutina. La comunidad no ha reemplazado el espacio de mi padre, pero sí le ha brindado compañía, propósito y nuevas formas de vivir su ausencia. Ver cómo transforma su dolor en vida comunitaria me recuerda que la resiliencia no es negar la pérdida, sino aprender a caminar con ella.

Mecanismos de superación en la práctica

Tedeschi et al. (2018), en su teoría del crecimiento postraumático, sostienen que existen cinco áreas en las que las personas pueden experimentar cambios positivos tras la adversidad. Según estos autores, las personas pueden desarrollar una apreciación renovada de la vida y sus pequeños momentos, cultivar relaciones interpersonales más profundas y auténticas, experimentar una mayor sensación de fortaleza personal y autoconfianza, visualizar nuevas posibilidades vitales que antes no contemplaban, y experimentar un desarrollo espiritual más profundo que otorga sentido al sufrimiento vivido.

Mecanismos Reflexión personal – Autora 1de superación en la práctica

En mi caso, la pérdida de mis seres queridos me llevó a reevaluar radicalmente mis prioridades, especialmente en el ámbito laboral. Antes de estas experiencias, priorizaba sistemáticamente mis responsabilidades laborales por encima de mis necesidades personales y familiares, posponiendo momentos de conexión y de cuidado propio. Ahora reconozco la importancia vital del tiempo de calidad con la familia, la fragilidad de la vida humana y el valor de estar presente en los momentos significativos. Este cambio de perspectiva no solo me ha traído mayor satisfacción personal, sino también un sentido más profundo de propósito y autenticidad en mi vida. He aprendido que el éxito profesional pierde sentido sin el bienestar relacional y emocional que le da significado a nuestra existencia.

Mecanismos Reflexión personal – Autora 1de superación Reflexión personal – Autora 2 la práctica

Aunque mi madre siempre ha mantenido una conexión profunda con su comunidad, fue a partir de la partida de mi padre cuando comprendí, en carne propia, que la red comunitaria es un pilar esencial para cultivar la resiliencia ante el duelo y otras crisis de la vida. La presencia de vecinas, amistades y grupos de fe no solo alivió la soledad de los primeros días; también la sostuvo con gestos concretos: un acompañamiento silencioso en los trámites y en las memorias. Descubrí que la resiliencia no ocurre en aislamiento; nace y se fortalece en el entramado de vínculos que nos recuerdan que no estamos solas.

Estrategias de manejo

La resiliencia no surge como arte de magia; existen estrategias concretas y factores protectores que pueden contribuir significativamente al desarrollo de una resiliencia exitosa. Skinner y Zimmer-Gembeck (2023) identifican varias estrategias efectivas para manejar eventos adversos, entre las cuales destacan:

  • Solución de problemas: Planificar estratégicamente las acciones necesarias y realizar ajustes flexibles según evolucione la situación.
  • Búsqueda de apoyo: Identificar y utilizar los recursos disponibles, así como buscar apoyo social y emocional de personas de confianza.
  • Aislamiento selectivo: Retirarse temporalmente de contextos que no brinden apoyo genuino y establecer límites saludables con personas que no contribuyan positivamente al proceso de recuperación.
  • Autorregulación: Desarrollar habilidades para regular las emociones intensas y modular conductas impulsivas.
  • Acomodación: Emplear estrategias de distracción saludable y reestructuración cognitiva para reinterpretar las situaciones difíciles.

Por su parte, Southwick et al. (2014) destacan la importancia de los factores protectores, tanto internos como externos. Entre los factores internos se mencionan la autoeficacia (la creencia en la propia capacidad para enfrentar desafíos), la flexibilidad cognitiva (la capacidad de adaptarse mentalmente a nuevas circunstancias), el optimismo realista (mantener esperanza sin negar la realidad) y la regulación emocional efectiva. Como factores protectores externos, resaltan la importancia de contar con redes de apoyo social sólidas, acceso a recursos materiales y profesionales, cierta estabilidad económica y un contexto cultural favorable que valide y apoye el proceso de recuperación.

Aplicación práctica – Autora 1

En cada evento adverso, utilicé conscientemente las estrategias de resolución de problemas, enfocándome en resolver una dificultad a la vez y tomando decisiones prácticas que me permitieran avanzar en medio del dolor. En ocasiones necesité aislarme selectivamente de personas que transmitían palabras negativas o cuyo apoyo no parecía sincero, protegiendo así mi espacio emocional. Otras veces, el aislamiento temporal fue necesario simplemente para recuperarme, procesar mis emociones y recargar energías.

También busqué activamente distraerme de manera saludable mediante actividades que me reconectaran con aspectos positivos de la vida, sin negar el dolor, pero sin permitir que este me consumiera por completo. Estas estrategias, aplicadas de manera flexible según las circunstancias, fueron fundamentales para navegar por el proceso de duelo.

Aplicación práctica – Autora 2

En el caso de mi madre, eligió incluirse activamente en la vida comunitaria: asiste a talleres, comparte sus habilidades en la cocina y colabora en lo que haga falta. En su iglesia participa en labores de limpieza y en la lectura de la Palabra. En el hogar se mantiene en movimiento con aquello que le apasiona: el jardín, la decoración y pequeñas tareas de construcción que la retan y la ilusionan. Además, retomó la atención a su hermano menor, una práctica que la reconforta y la mantiene profundamente conectada con su familia. El autocuidado sigue siendo su prioridad; se lo recuerda a diario con gestos sencillos como tiempos de descanso, oración y caminatas, entre otros, que honran su valor. Estas actividades, tanto personales como en comunidad, se han convertido en un sostén afectivo y espiritual que alimenta su resiliencia.

Conclusion

En conclusión, para nosotras la resiliencia no es simplemente “rebotar” después de la adversidad, sino transformarse a través de ella. Como señalan Kalisch et al. (2017), “la verdadera resiliencia implica no solo la recuperación, sino la integración de la experiencia adversa en una narrativa de crecimiento personal” (p. 784). Hoy día, nos hemos comprometido a cuidarnos, a respirar, a limitar el trabajo y sacar tiempo para nosotras, para nuestras familias, para nuestros amigos y a realizar todo aquello que hemos soñado hacer y que hemos postergado.

Referencias

American Psychological Association. (2020). Building your resilience.

https://www.apa.org/topics/resilience

Kalisch, R., Baker, D. G., Basten, U., Boks, M. P., Bonanno, G. A., Brummelman, E., Chmitorz,A., Fernàndez, G., Fiebach, C. J., Galatzer-Levy, I., Geuze, E., Groppa, S., Helmreich, I.,             Hendler, T., Hermans, E. J., Jovanovic, T., Kubiak, T., Lieb, K., Lutz, B., Müller, M. B.,

Murray, R. J., Nievergelt, C. M., Reif, A., Roelofs, K., Rutten, B. P. F., Sander, D., Puetz, V., Schick, A., Tüscher, O., Kalisch, R., … Kleim, B. (2017). The resilience framework is a strategy to combat stress-related disorders. Nature Human Behaviour1(11), 784–790. https://doi.org/10.1038/s41562-017-0200-8

Por: Deborah Fontánez, PhD., MCSW, LTSE, BSW, Assistant Professor PhD Social Work

Program Coordinator:

Prof. Luz D. Miranda Vázquez MSW, LSW, LTSE, EdD Candidate

Skinner, E. A., & Zimmer-Gembeck, M. J. (2023). A systems perspective on the development of

coping: “We’re going to need a bigger boat”. En E. A. Skinner & M. J. Zimmer-Gembeck (Eds.), The Cambridge handbook of the development of coping (pp. 1–56). Cambridge University Press.

Southwick, S. M., Bonanno, G. A., Masten, A. S., Panter-Brick, C., & Yehuda, R. (2014).

Resilience definitions, theory, and challenges: Interdisciplinary perspectives. European Journal of Psychotraumatology5(1), Artículo 25338. https://doi.org/10.3402/ejpt.v5.25338

Tedeschi, R. G., Shakespeare-Finch, J., Taku, K., & Calhoun, L. G. (2018). Posttraumatic

growth: Theory, research, and applications. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315527451

Ungar, M. (2021). Multisystemic resilience: Adaptation and transformation in contexts of

change. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oso/9780190095888.001.0001